María José Zamora

Psicóloga

María José Zamora

Psicóloga

Alquimia Emocional

¿Tienes a veces, emociones negativas que te hacen sufrir? ¿Alguna vez sientes enfado, tristeza, rabia, inseguridad, miedo…?

Claro que sí, como todos los seres humanos.

Entonces surge la siguiente pregunta: ¿Sabes gestionar estas emociones negativas para librarte de ellas cuanto antes? Es más, ¿sabes reconocerlas en cuanto aparecen?

El dolor es inevitable el sufrimiento es opcional”, explicaba Buda hace más de 2500 años. No podemos huir de muchas de las cosas desagradables que nos suceden en la vida: desde la muerte de un ser querido, hasta la falta de seguridad, de amor, de autovaloración… Y esas cosas nos producen dolor emocional.

Pero lo que sí podemos escoger es qué hacemos con esas emociones:

¿Las reprimimos, las negamos y las enterramos en nuestro inconsciente para no tener que enfrentarnos a ellas? No, eso es lo peor que se puede hacer, porque desde el inconsciente actúan produciendo el mismo dolor, pero como no vemos la causa, encima nos desorientamos y creamos otros problemas sin saber por qué.

Bueno, entonces, ¿nos dejamos llevar por ellas?, ¿lloramos, nos retorcemos de rabia, le pegamos a alguien un puñetazo, o nos dejamos reconcomer por los celos o el miedo? No, claro, justo de eso es de lo que queremos huir. Eso no parece que sea la solución.

Entonces, ¿qué hacemos cuando las emociones negativas se manifiestan en nuestro interior?

Existen técnicas –unas milenarias* y otras muy recientes- para reconocer y gestionar las emociones negativas.

El primer paso es aprender a reconocer la emoción, saber que estoy sufriendo una alteración, y entender lo que me pasa.

El segundo paso es, no intentar reprimir lo que siento ni tampoco actuar dejándonos llevar por la emoción, sino acernos cargo de esa emoción (ahora veremos cómo). Por ejemplo, si alguien me hace algo que me enfada, no intentar negar mi enfado, ni tampoco gritarle o montarle “el numerito”, sino aceptar que estamos sitiendo esa emoción y que debemos acernos cargo de ella en lugar de actuar impulsivamente haciendo algo de lo que luego nos podemos arrepentir.

 El tercer paso es utilizar técnicas psicológicas para tranquilizarnos y sentirnos bien, es decir, gestionar las emociones para sentirnos bien ants de actuar. En algunos casos será necesario buscar ayuda profesional, pero en la mayoría de los casos, uno mismo puede aplicarse sus propias técnicas para poder salir de ese secuestro emocional, y con la práctica, desactivarlo para siempre.

Finalmente, una vez que nos sentimos más tranquilos, podemos decidir actuar para procurar que esa situación no nos vuelva a pasar. Por ejemplo, tener una conversación asertiva con la persona que nos ha hecho enfadar para pedirle que cambie eso que nos molesta. SI, no se trata de ocuparnos de la emoción y después resignarnos. Podemos actuar proactivamente para que nuestro entorno nos sea más agradable y nos produzca menos problemas, pero esas acciones se realizan mejor cuando ya no tenemos el sufrimiento interior de la emoción negativa, y podemos pensar con claridad y hablar en el tono que deseamos hablar, y no en el tono que nos marca la emoción (por ejemplo, gritar porque estamos enfadados)

Las emociones, o mejor dicho, el enganche a ellas, se aprende: uno se programa para tener esas emociones negativas, o para soltarlas cuanto antes. Por ejemplo, una persona puede decidir estar siempre enfadándose hablando de políticos corruptos, el mal conductor que se le ha cruzado, el jefe que le exige demasiado o el vecino maleducado. Una vez que se ha enfadado, puede que le grite o tenga una bronca con alguno de ellos, pero lo más probable es que se limite a hablar con quien le quiera oir de lo mal que está todo, con lo cual se enfadará más todavía. Después, con toda esa química de negatividad en la sangre, se irá a su casa y se preguntará por qué cada vez se siente peor e incluso por qué siente molestias físicas como dolor de estómago o de cabeza, la tensión alta o un cansancio excesivo.

Si, así es: siempre podemos encontrar motivos para enfadarnos y ser cada vez más infelices.  Pero esa misma persona puede decidir hacerse cargo de su enfado, para quitárselo y ser más feliz, y ver el vaso medio lleno en lugar de quejarse porque está medio vacío.

Eso es lo que queremos, al fin y al cabo, ¿no es así? Ya que no podemos evitar que nos pasen algunas cosas desagradables en la vida, por lo menos que las emociones negativas que se generan, duren lo menos posible. Podemos programarnos para seguir sufriendo cada vez con más intensidad, o para aliviar el sufrimiento lo más rápido posible. Es cuestión de aprender y… de ponerlo en práctica, claro. Sólo porque yo sepa por qué estoy sufriendo, mi sufrimiento no desaparece, incluso a veces lo alimento más dándole vueltas al problema.

Entonces, ¿qué técnicas puedo usar para apaciguar mis emociones negativas?

Tanto las técnicas de autoayua como las de psicoterapia, tienen siempre como base la atención consciente y constante, la autoconciencia. Se trata, como decía antes, de darnos cuenta en primer lugar de que otra vez estamos cayendo en el circulo de la emoción negativa. Sentirla, aceptarla, y decidir hacernos cargo de ella. Para desarrollar la habilidad de identificar cuanto antes las emociones, podemos practicar la meditación, y la atención consciente en la vida cotidiana.

Después aplicaremos las técnicas de autotransformación y liberación emocional que ayudan a sentirse mejor: Visualización Curativa, Autohipnosis, Focusing, cambiar las Creencias Irracionales, Afirmaciones Positivas, cambiar la Alimentación, por supuesto Respiración Consciente y Relajación y también Bailar, hacer Ejercicio Físico Aeróbico, Yoga o Tai Chi.

Aprende y practica estas técnicas y comprobarás sus resultados.

* Cuando hablo de técnicas milenarias, me refiero entre otras a la meditación, las técnicas de respiración consciente, la relajación, posturas y movimientos concretos practicados en el Yoga y el Chi Kung. Técnicas todas ellas, que ayudan a liberarse del sufrimiento y a generar unas mayores posibilidades de ser feliz.

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