TRASTORNO AFECTIVO ESTACIONAL
El Trastorno Afectivo
Estacional (TAE) consiste en la disminución del nivel de
energía y el estado de ánimo a medida que se acerca
el invierno y las horas de luz se van reduciendo. Estas manifestaciones
depresivas, que pueden ser desde leves hasta moderadamente graves,
se alivian claramente cuando la primavera regresa y los días
vuelven a ser más largos.
Los síntomas del TAE incluyen:
--Tristeza, irritabilidad, desesperanza, autocrítica, baja
autoestima, cansancio, baja energía, somnolencia diurna,
tendencia a moverse lentamente.
- Dificultad para concentrarse en el trabajo o los estudios y
falta de motivación.
- Incapacidad para disfrutar de actividades que normalmente se
consideraban agradables y también disminución de
las actividades sociales y relaciones interpersonales.
- Necesidad de comer más, y sobre todo carbohidratos y
azúcares (con el consiguiente aumento de peso).
Este desorden
se diferencia de la depresión en que los síntomas
ocurren durante al menos dos años seguidos en invierno
y no en otras épocas del año. Puede aparecer por
primera vez en la madurez temprana, en la adolescencia e incluso
en la niñez. Afecta en mayor grado a las mujeres (cuatro
veces más que a los hombres) y también tienen más
probabilidades de sufrir este trastorno las personas con familiares
que hayan padecido depresión. En algunas ocasiones puede
progresar a un síndrome depresivo mayor.
La causa de este
tipo de depresión está provocada por la respuesta
inadecuada del cerebro ante una disminución de la exposición
a la luz natural. Las hormonas que regulan los ciclos de sueño-vigilia
y el estado de ánimo (melatonina y serotonina) se ven afectadas
por la cantidad de luz solar y al disminuir ésta, provocan
el desarreglo. Por eso este trastorno está más extendido
en países nórdicos, y nos afecta menos en España,
donde las horas de luz no se reducen tanto en invierno, y el sol
tiene más oportunidades de lucir y llenarnos con su energía.
No obstante,
también en nuestras soleadas tierras hay posibilidades
de padecer este tipo de depresión, y en ese caso, hay que
ayudar a la persona a solucionar su problema. ¿Cómo?
- Es muy importante
que la persona (sobre todo si es un niño o adolescente)
no se sienta culpabilizada por estar somnolienta o baja de motivación
para realizar sus tareas. El comprender el problema y aceptarlo
es el punto de partida hacia la solución.
- En primer lugar, es necesario aumentar la exposición
a la luz solar programando paseos, o visitas a la playa, o a un
parque, haciendo algún deporte al aire libre o simplemente
sentándose en un banquito soleado a leer o a charlar con
un amigo.
- La psicoterapia puede ayudar a entender el problema, eliminar
los pensamientos negativos y aliviar la sensación de aislamiento
y soledad.
- En los casos más graves se puede utilizar la fototerapia:
se trata de la exposición a la luz emitida por una lámpara
especial, que elimina los rayos ultravioleta y otras radiaciones
dañinas y proporciona una luz muy potente, parecida a la
diurna. En Valencia no es necesario utilizar la luz artificial,
porque tenemos suficientes horas de luz natural y es fácil
organizarse para poder aprovecharla.
- En último extremo, y para los casos más graves,
habría que tomar medicación.
Como en todos los trastornos psicológicos, es conveniente
poner remedio a la situación a la menor brevedad con el
fin de que el problema no se agrave, y de eliminar el sufrimiento
cuanto antes.
María
José Zamora Fuertes