MOBBING: CÓMO
EVITAR Y AFRONTAR EL ACOSO
El mobbing resulta
la mayoría de las veces muy difícil de reconocer
y diagnosticar incluso para la víctima: los síntomas
que produce se confunden con trastornos psicológicos causantes
del problema, en lugar de consecuencias lógicas del acoso.
Sin embargo, es de vital importancia identificarlo, para poder
dar una respuesta adecuada de defensa. Se trata de un trabajo
cognitivo de comprensión a nivel intelectual.
¿Qué es lo que impide dar este primer paso? En primer
lugar, por supuesto, la falta de información con respecto
al mobbing. Pero también los mecanismos de defensa psicológicos:
la negación del problema desde una perspectiva bonachona
(no es posible que esta persona sea tan mala); la minimización
(no es para tanto, soy demasiado sensible, soy muy puntilloso);
buscar razones para justificar lo que está ocurriendo (él
no se da cuenta, a lo mejor me lo merezco), etc. Hay que identificar
los mecanismos de defensa que se utilizan y desactivarlos.
Las probabilidades de dar una respuesta eficaz contra el acoso
se anulan cuando nos dejamos llevar por nuestras emociones: La
ira y el miedo (por otro lado reacciones normales ante el acoso)
nos hacen perder los estribos y en muchos casos “ponerle
en bandeja” al acosador las pruebas para sus acusaciones.
Otro tipo de emociones negativas que suelen surgir después
de sufrir acoso durante un tiempo, son la culpabilización
(creerse que realmente uno comete errores imperdonables o tiene
graves defectos) y la vergüenza ante estos defectos personales,
que desembocan en la destrucción moral. También
hay que hacer frente a los propios sentimientos de inadecuación
o de que “debe haber algo malo dentro de mí y ellos
lo perciben”.
¿Qué hay que hacer para trasmutar las emociones
negativas?
- Comprender los efectos negativos sobre nosotros mismos de estas
emociones.
- Trabajar con las ideas irracionales que las sostienen: “la
gente no debería acosar a los demás; yo no me merezco
esto; todo el mundo debería ser bueno y justo, etc.
- Potenciar las emociones contrarias como el amor, la autoafirmación,
la seguridad y el humor sano.
- En el proceso de desactivación emocional ayuda mucho
practicar la meditación como método de observación
ecuánime de nuestro cuerpo, nuestras emociones y nuestra
mente.
- La aceptación de nuestras propias limitaciones y de la
vida tal como es, nos permite crear un espacio tranquilo de paz
interior desde el cual recuperar el control interno.
El siguiente paso consiste en dar una respuesta asertiva al acoso.
Con ello se pretende desactivar las estrategias manipuladoras
del acosador (dobles sentidos, amenazas veladas, rumores maliciosos,
insultos encubiertos) que falsean el sentido de la realidad. Para
ello se pide la aclaración de significados confusos o generalizaciones,
se desenmascaran los mensajes manipulados y se defienden los propios
derechos cuidando siempre de no violar los de los demás.
Hay que tener cuidado con atrasar la respuesta con la excusa de
que “no hay mal que cien años dure” o “esperaré
a que las cosas se calmen”, la paralización de la
víctima produce un gran placer al acosador y más
pruebas de la pretendida “ineptitud” de aquella.
Por último, para terminar de superar el problema es muy
importante trabajar sobre el perdón con el fin de eliminar
los últimos resquicios de rabia o resentimiento y desligarse
completamente del acosador. El acto final de perdón se
realiza por el propio beneficio: toda esa energía que se
mantenía bloqueada, puede ser reutilizada por la ex - víctima
para lograr sus propios objetivos tanto personales como profesionales,
e integrar la experiencia en su trayectoria vital.
María
José Zamora