MOBBING: ACOSO PSICOLÓGICO
EN EL TRABAJO
"Sólo
se tiran piedras contra el árbol que da frutos".
(Proverbio Indio)
El mobbing consiste en una situación
laboral en la cual una o varias personas hostigan y maltratan
repetida y sistemáticamente a otro trabajador mediante
palabras, obras u omisiones deliberadamente.
Esta violencia psicológica ocurre de forma sistemática
y recurrente (al menos una vez por semana) y durante un tiempo
prolongado (al menos seis meses).
Desgraciadamente, las víctimas de este tipo de terrorismo
laboral suelen ser brillantes, inteligentes, buenas personas,
íntegras, con un elevado sentido de la ética, e
interesadas en el bienestar de los demás. Son escogidas
como víctimas porque se niegan a ser manipuladas o a participar
en asuntos sucios, no son sumisas, o despiertan los celos y sadismo
del acosador.
Todo comienza con un conflicto entre el acosador y la víctima,
que torna negativa su relación repentinamente. A pesar
de que con anterioridad el trabajo de la víctima siempre
haya sido evaluado positivamente, el acosador empieza a criticar
feroz e injustificadamente a la víctima. Comienza la persecución
sistemática dirigida a deteriorar y denigrar la imagen
pública del trabajador: La persona es aislada socialmente,
ignorada, ridiculizada, insultada, humillada, criticada o vapuleada
con gritos y “broncas” injustificadas. Se le imposibilita
la correcta ejecución de su trabajo, bien por sobrecarga,
bien por sustitución de sus tareas por otras de menor categoría,
o incluso dejándola sin trabajo; Se le niega información
y medios técnicos o humanos para realizar correctamente
su trabajo; se ignoran sus éxitos y se proclaman a los
cuatro vientos sus errores (a veces ficticios). Se niega que exista
un problema o se acusa a la propia víctima de haberlo creado.
La víctima reacciona con estupor y confusión, buscando
la causa en sí misma, sin entender muy bien lo que está
pasando.
Todo esto desemboca en la destrucción de la autoestima
y en explosiones de ira que contribuyen a empeorar su fama entre
los compañeros: es acusada de tener problemas de personalidad
o de ser una persona conflictiva que se “busca los problemas”.
Las víctimas de mobbing presentan síntomas muy parecidos
a los del “Síndrome de Estrés Postraumático”,
propio de las víctimas de terremotos, accidentes, violaciones,
etc. Debido a que sufren repetidos ataques y no encuentran una
vía de escape, aparecen trastornos del sueño, ansiedad,
estrés, hipervigilancia, falta de concentración
y memoria, cambios en la personalidad, ataques de ira, inseguridad,
problemas en la relación de pareja, irritabilidad y depresión.
Al sentirse incapaz de solucionar el problema y soportar el acoso
sistemático durante tanto tiempo, la víctima somatiza
el problema, pudiendo aparecer, entre otros, los siguientes síntomas
fisiológicos: dolor de estómago, de espalda, de
cervicales, en el pecho, intestino irritable, nudo en la garganta,
palpitaciones, sofocos, falta de aire, fatiga crónica,
enfermedades de la piel, cefaleas, alergias, etc.
A consecuencia de estos síntomas, pide bajas laborales
frecuentemente, lo cual es utilizado contra ella aduciendo baja
productividad y personalidad hipocondríaca, paranoide u
obsesiva.
Esta escalofriante historia suele terminar con la salida de la
persona de la organización, a través de un despido,
o de forma voluntaria, sin indemnización (que en muchos
casos es lo que pretende el hostigador).
Suele suceder que el mobbing persista incluso después,
cuando el acosador facilita informes negativos de su víctima
a otros posibles empleadores, con lo cual anula sus posibilidades
de reinserción laboral de ésta, que se ve imposibilitada
para rehacer su vida, acabada profesionalmente, hundida psicológicamente,
con un futuro negro por delante y sin el apoyo moral de amigos
o pareja, con los cuales las relaciones suelen estar muy desgastadas
debido a las continuas quejas y mal humor de la víctima.
Este tipo de violencia no deja rastro ni señales externas
por las que pueda ser acusado el hostigador, a no ser el deterioro
progresivo de la víctima, tanto a nivel psicológico
como físico.
María
José Zamora Fuertes