EL PAPEL
DEL PSICÓLOGO EN LAS CATÁSTROFES
Varios lectores
me han hecho llegar su curiosidad a propósito del trabajo
que realizan los psicólogos en una situación de
catástrofe: ¿Cómo se puede consolar a alguien
que ha sufrido un gravísimo accidente, o que ha perdido
a sus seres queridos, o todas sus pertenencias? ¿No es
el trabajo del psicólogo más apropiado para situaciones
de gabinete o consulta?
En las catástrofes es normal la aparición de diferentes
alteraciones psicológicas, asociadas a traumatismos físicos
o debidas al shock que produce el desastre en sí. Se pueden
producir conductas inadaptadas tanto en las víctimas como
en las personas próximas, en los familiares y a veces en
los equipos de salvamento.
Una persona accidentada puede encontrarse ansiosa, desorientada
e incluso puede pensar que no es cierto lo que está pasando.
Un buen psicólogo sabrá comprender su comportamiento
irracional, teniendo en cuenta que en estas situaciones las reacciones
son más emocionales que mentales, y por lo tanto sabrá
en qué posición ponerse para darle lo que necesita
en ese momento, respetando sus reacciones emocionales y apoyándole.
Intentará cortar las reacciones de culpabilidad, que ocurren
con mucha frecuencia, pero no reprimirá las manifestaciones
de dolor, sino que apoyará y animará a la persona,
explicándole lo sucedido, tranquilizándole, dando
instrucciones con la combinación correcta de firmeza y
amabilidad. Los técnicos de salvamento y los voluntarios
son personas como las demás y también se pueden
ver afectados. A veces la situación es tan fuerte que puede
producirles un shock incluso a ellos. En estos casos el psicólogo
les proporciona apoyo emocional y atiende sus necesidades. En
algunos casos estos profesionales entran demasiado en la dinámica
de trabajar y no son capaces de parar; se hace necesario que otra
persona se dé cuenta de su elevado nivel de estrés
y los aparte del trabajo para que descansen durante un rato. Una
vez terminado el turno de trabajo, se organiza una reunión
con todos los que han participado como profesionales o voluntarios
para que puedan exteriorizar sus sentimientos y los pensamientos
sobre lo ocurrido, lo cual les ayuda a “descargarse”.
Se explican los síntomas que pueden experimentar y se enseña
a afrontarlos. En algunos casos es necesaria una atención
psicológica personalizada.
En cuanto al apoyo psicológico a los familiares de los
afectados, es responsabilidad del psicólogo el recibirlos
correctamente, proporcionando de un modo amable la información
sobre lo sucedido y atender sus necesidades de alojamiento, teléfonos,
transporte, y cualquier otro tipo de ayuda que necesiten. También
se ocupa de la organización del reconocimiento de cadáveres,
duelos y en general, de ofrecer apoyo emocional y evitar el efecto
dominó (que las explosiones emocionales de una persona,
se contagien a las demás).
Este es, muy resumido, el trabajo que realizan los psicólogos
en momentos de crisis, emergencias y catástrofes, ayudando
a las personas a superar los momentos de máximo dolor y
estrés, aunque en algunos casos se hace necesaria una atención
psicológica posterior para terminar de encajar lo ocurrido.
María
José Zamora Fuertes