Durante una visita a un psiquiátrico, una de las visitas le preguntó al Director qué criterio se usaba para definir si un paciente debería o no ser ingresado. “Bueno,” dijo el Director, hacemos la prueba siguiente:
– llenamos una bañera, luego al paciente le ofrecemos una cucharita, una taza y un cubo y le pedimos que vacíe la bañera. En funciòn de cómo vacìe la bañera, sabemos si hay que internarlo o no.
-Ah, entiendo- dijo la visita. – Una persona normal usaría el cubo porque es más grande que la cucharita y la taza.
-No, dijo el Director. -Una persona normal quitaría el tapón. Usted que prefiere: ¿una habitación con vistas al patio o a la calle?

 

El paciente le dice al psicólogo:
– Vengo a que me ayude con mi problema de doble personalidad.
– Bien pase y hablemos el problema entre los cuatro.

 

Entra el paciente en la consulta y le dice al psicólogo:
– Vengo porque todo el mundo me ignora.
– El siguiente…

 

Iban dos chicas caminando por el bosque y se encuentran con una rana que le dice a una de ellas: “Hola guapa. Soy un psicólogo que una bruja mala convirtió en rana por envidia. Si me das un beso romperás el maleficio y volveré a ser psicólogo”. La chica se agacho, cogió la rana y se la metió en el bolso. Su amiga, extrañada, le preguntó: “¿No vas a besar a la rana?” Y ella, riéndose le contestó: “¿Estás loca?, con un psicólogo me muero de hambre, pero con una rana que habla enseguida me haré millonaria.”

 

 

Vengo al psicólogo porque creo que tengo un problema de inseguridad. Vamos, me parece a mi, creo yo, no sé, la verdad es que no estoy muy seguro…

 

Se cruzan dos psicólogos por la calle y se saludan:
– Buenos días, ¿qué tal te va?
– Bien, gracias, ¿y a ti?
– Bien también.
-Vale, pues hasta otro día.
-Adiós, hasta otro día
Y ambos se van pensando: ¿qué me habrá querido decir?

 

Dos psicólogos se encuentran a la salida del trabajo. Uno de ellos está cansado, sudado, parece agotado. El otro está relajado, despejado, impecable. El primero le pregunta a su colega:
– ¿Cómo lo haces para estar en plena forma después de tantas horas de consulta escuchando pacientes?
– No me digas que tú escuchas lo que te dicen.

 

 

Doctor, en realidad me doy cuenta que mi madre no es una persona muy respetable que digamos, me he dado cuenta porque miles de personas me lo dicen. – Bueno, trate de serenarse, cuénteme de su trabajo – Soy árbitro de fútbol doctor.

 

Psicoanalista: Señora, su problema reside en el inconsciente. Tendremos que analizarlo.

Paciente: Uy, eso es muy difícil: no creo que mimarido quiera venir!!

 

Yo se que usted es especialista en sexología y quisiera que me baje la potencia sexual. -Pero veamos abuelo, si a su edad la potencia sexual se tiene en la cabeza. – Precisamente por eso, quiero que me la baje.

 

Doctor, estoy desesperado, vengo aquí porque pierdo la memoria y no puedo recordar nada.
– Ese es un gran problema, ¿desde cuando le ocurre?
-¿Desde cuando me ocurre qué?

 

Dos ancianos hablaban sobre la pérdida de la memoria. Uno de los hombres le comenta al otro que antes se estaba olvidando de todo, pero fue a ver a un psiquiatra y desde que va está mucho mejor. – Bueno, siendo así, por favor deme el nombre del psiquiatra ese. -Si, como no, el nombre es…es…si…el nombre…el nombre…era…cual era…lo tengo en la punta de la lengua… el nombre… eh…eh… ¿Como se llama esa flor que le da el nombre a un color?…¿esa que les regalamos a las mujeres?…¿esa flor que tiene espinas?… –Rosa, la rosa. –Ah, si esa, la rosa, claro, es la rosa, Rosa! Rosa!, querida ¿como se llama el médico ese al que voy por el problema de la memoria.?

 

Doctor, doctor, vengo porque tengo fuertes tendencias suicidas, vengo a buscar apoyo, no se que debo hacer. – Bueno, pase primero por la administración y arregle el tema de su pago por adelantado.

 

Doctor, doctor, vengo a verlo porque veo elefantes azules por todas partes.- Ha visto ya a un psicólogo?- No, solo elefantes azules.

 

Una señora va al psicólogo y le cuenta que cuando estaba soltera tuvo que abortar cinco veces, y ahora que está casada no logra quedarse embarazada. El psicólogo le contesta: “Su caso es muy sencillo señora, ocurre que algunas especies no se reproducen en cautiverio.”

 

El paciente le dice al psicólogo:
– Mire mi problema es que me creo un perro.
– ¿Desde cuando le pasa eso?
– Desde que era un cachorrito.

 

Sala de estar de un hospital psiquiátrico. El director ve a uno de los internados sentado sobre un armario y les pregunta a los demás internados:
– Pero, ¿qué hace ahí ese hombre?
– Cree que es una lámpara
– Pero hombre, habrá que bajarlo de ahí.
– No, por favor, necesitamos luz para leer.

 

– Doctor, desde que estoy internado en esta clínica de salud mental las cosas me van peor, fíjese que ahora el pelo se me esta cayendo, me puede dar algo para conservarlo? – Si, claro, aquí tiene una cajita.