María José Zamora
Psicóloga
María José Zamora
Psicóloga

La primera cita con tu terapeuta:

Cómo escoger la mejor ayuda psicológica

 

Si has decidido concertar una primera cita con un terapeuta, podrás exponer tu caso y decidir si QUIERES trabajar con ese profesional.

¿Qué tienes que considerar para tomar la decisión?

 

Lee aquí cómo escoger la mejor ayuda psicológica

– ¿Sientes que quieres trabajar con este profesional?

– ¿Sientes que habéis conectado?

– ¿Te has sentido confortable durante la sesión?

– ¿Has sentido que te escuchaba con atención y entendía tu problema?

– ¿Has entendido cómo vais a trabajar durante la terapia?

– ¿Sientes confianza en él o ella?

– ¿Habéis podido definir los objetivos de la terapia y te sientes satisfecho con esta definición?

¿Qué puedes esperar de la terapia?

– El cliente/paciente, siempre debe ser tratado con respeto y cariño.

– Pide a tu terapeuta que los objetivos de la terapia sean tus propios objetivos.

– Nunca consientas que tu terapeuta te pida ninguna acción en contra de tu ética o de tus valores.

– No consientas que el/la terapeuta te toque sin tu consentimiento. En ocasiones puede darte una palmadita en el hombro para animarte o consolarte, pero si esto te incomoda, pídele que no lo vuelva a hacer.

– Cualquier acercamiento sexual atenta contra la ética profesional y por supuesto, contra tu persona. No lo consientas. Ten cuidado con cualquier terapeuta que trate de quedar contigo fuera de la terapia o tener encuentros románticos.

– También conviene estar prevenido contra cualquier profesional que intente implicarte en sus negocios o que te pida dinero para ayudarle o para realizar obras de caridad.

– El servicio que estás pagando debe estar centrado en tu propia terapia, y no en los problemas personales del/la terapeuta.

– Si el/la terapeuta te ha hecho un precio especial porque te encontrabas en una mala situación económica, puede pedirte que le pagues la tarifa normal si tu situación mejora, pero nunca puede pedirte que pagues un precio superior a su tarifa general simplemente porque tienes dinero suficiente.

– En consulta puede ocurrir que aparezcan desacuerdos con el/la terapeuta, en ocasiones provocados por el mismo desarrollo de la terapia. Pero el profesional, como cualquier otra persona, deberá pedirte disculpas si ha cometido un error o se ha comportado impulsivamente.

– El/la terapeuta debe respetar los criterios morales y religiosos de sus clientes, sin que ello impida su cuestionamiento cuando sea necesario en el curso de la intervención.

– Tienes derecho a exigir una solidez de la fundamentación objetiva y científica de sus intervenciones profesionales, prudencia en la aplicación de instrumentos y técnicas, competencia profesional, honestidad, y sinceridad.

– Toda la información recogida en el ejercicio de su profesión, está sujeta a Secreto Profesional. Sólo puede comunicarse a terceras personas, con expresa autorización previa del interesado y dentro de los límites de esta autorización. (Ver artículos en código deontológico).

– Aunque estas situaciones no ocurren habitualmente, en caso de suceder puedes recurrir al Colegio Oficial de Psicólogos (si tu terapeuta es un psicólogo colegiado) para denunciar el caso y pedir ayuda.

¿Qué NO puedes esperar de la terapia?

– No esperes un milagro: Si sufres un problema durante muchos años, necesitarás un tiempo para deshacerte de él. No te impacientes si no se soluciona todo en un mes. Más bien pregúntate si realmente notas que estás mejorando, aunque queden cosas por solucionar.

– No sueltes todo el peso de la terapia en un terapeuta: es tu salud y por lo tanto, tu responsabilidad. Me gusta el símil del entrenador: tu terapeuta te entrena, pero eres tú quien realiza el cambio. Un buen entrenador es muy importante, pero el entrenado es quien hace el trabajo.

– Esto no es un camino de rosas: El trabajo interior, aunque muy gratificante, a veces puede resultar arduo.

– La relación que tienes con tu terapeuta no es de amistad, sino de salud. No esperes amistad de tu terapeuta después de la sesión, esto podría provocar interferencias en la terapia, y debe ser evitado por el profesional. Algunos psicólogos incluso evitan saludar en público a sus pacientes por pura discreción: muchos pacientes prefieren mantener esta relación de manera confidencial. Sin embargo si tú le saludas, te contestará.

– Algunos terapeutas deniegan invitaciones a bodas y otras celebraciones. Habla con el tuyo sobre el asunto antes de dar por sentado que acudirá.

¿Qué espera el/la terapeuta de ti?

– En primer lugar, espera que llegues puntualmente a la cita. A diferencia de otros doctores que te pueden tener esperando largo rato en su sala de espera, el/la Psicólogo/a ha reservado una hora de su agenda específicamente para ti. En la mayoría de los casos no se puede ni debe retrasar el resto de sus citas, con lo cual si llegas tarde, tu sesión será más corta.

– Si tienes que cancelar una cita, debes hacerlo con antelación suficiente, para que tu terapeuta pueda disponer de esa hora a su conveniencia (normalmente 24 a 48 h. es suficiente). Muchos terapeutas cargan la tarifa completa por citas canceladas fuera de plazo.

– Debes compartir tus emociones y pensamientos sincera y honestamente. Esto implica enfrentarte a tus miedos y preocupaciones más profundos. Tu terapeuta te ayudará a comprenderlos y superarlos. Si mientes, o no das la información correcta, tú eres el más damnificado, pero también lo es tu terapeuta, que está haciendo un esfuerzo en su trabajo para ayudarte.

– La actitud “he venido, cúrame” no es válida. El trabajo interior lo hace el paciente y la ayuda profesional, el terapeuta. No vale llegar y esperar a que te curen. Siguiendo con el símil del entrenador, el entrenado es quien hace el trabajo. Lógicamente, se espera que hagas el trabajo para casa que te haya encargado. Si no lo haces, tu proceso será más lento, y el trabajo del terapeuta, más penoso.

– Entre sesiones, reflexionar sobre la terapia, auto-observarte, ayudan a acortar el proceso: comparte con tu terapeuta tus reflexiones y lo que haya surgido después de la última sesión. Si no hay nada especialmente significativo, no pasa nada, pero al menos inténtalo. Tip: ten una libretita siempre a mano para anotar los pensamientos, dudas, recuerdos, preguntas etc. y poder acordarte el día de la terapia.

– No saltes de un terapeuta a otro. Si sientes que no avanzas, o que no te está comprendiendo, háblalo primero con tu terapeuta. Si no ves solución, siempre podrás dejar la terapia.

– Si sientes que tu terapia debe finalizar, discútelo previamente con tu terapeuta: no la interrumpas sin consultárselo. Existen ciertos protocolos y preparativos a seguir en la última sesión, y no es conveniente prescindir de ellos.

– Como terapeuta, espero solucionar de raíz los problemas de mis pacientes de la manera más rápida y menos dolorosa posible. Espero aliviar su sufrimiento y que sean felices y a su vez, pongan su granito de arena para que el mundo sea cada vez, un poco mejor.

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